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La Quiromancia, una de las artes adivinatorias de mayor ancestro esotérico y secreto. En síntesis, la Quiromancia (concepto que proviene de la palabra griega "Keir", que significa mano, y el término "mancia", que es sinónimo de adivinación) es la ciencia adivinatoria que basa sus predicciones en el estudio y lectura de la mano.
Las formas de la mano configuran el destino humano y, en sus enigmáticas y sinuosas líneas, se hallan -según la común, y autorizada, opinión de los más renombrados quirománticos de todos los tiempos- las claves de la personalidad y el carácter de los individuos.
Se puede conocer a una persona por las líneas de sus manos y por lo mismo, las manos se convierten en perfectos y fieles espejos que reflejan la inédita imagen del mundo interno de cada persona, una imagen que no admite retoques, ni añadidos, ni falsificaciones. Las formas y líneas de la mano muestran la verdad desnuda del ser a través de la Quiromancia.
Sin embargo hay que saber mirarlas para llegar a predecir con acierto el destino. Del estudio profundo de estos aspectos -la forma de la mano y sus líneas- nació la consideración de la Quiromancia en sí misma, la cual se ocuparía de leer en las líneas de la mano el porvenir del individuo, su destino y su futuro. Y surgió, también, una ciencia adivinatoria, denominada Quirognomia o Quiroscopia, por medio de la cual podía llegarse a conocer el carácter de una persona fijándose en la forma externa de sus manos. Al igual que la Frenología que permitiría conocer el carácter de las personas a través de la palpación de los abultamientos del cráneo, también la Quirognomia o Quiroscopia surgió -y tuvo un auge poco común durante el siglo XIX- con el propósito de llegar a conocer a las personas, sus instintos, su mundo mental y anímico, sus sentimientos, etc.
Ya desde muy antiguo, los estudiosos de las "Ciencias Adivinatorias" se ocuparon de emitir juicios sobre el porvenir de las personas, mediante la lectura de sus manos. Los quirománticos de la antigüedad atribuían a las manos la función mediadora entre las fuerzas de la trascendencia (poder proveniente de lo alto), y las fuerzas de la inmanencia (poder emergente de lo profundo). Interpretaban la mano como huellas que manifiestan la escencia de ambos mundos: el de la realidad y el de la idea.
Los primeros, y más notorios, filósofos griegos -en especial Platón y su aventajado discípulo Aristóteles; de este último se dice que en sus escritos, habla de las líneas de la mano y su relación con el destino humano- concibieron sus sistemas de pensamiento a partir tanto de la realidad como de la idea.
Los antiguos quirománticos, no obstante tenían una regla de oro que consistía en no emitir nunca un juicio premonitorio definitivo, acerca de las posibilidades futuras de las personas, basándose exclusivamente en determinados detalles, antes bien, esperaban siempre hasta haber reunido los datos suficientes que les proporcionaran una visión total de la persona que se sometía al examen de sus manos.
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